SENEGAL

Habiendo visto fotos del enorme Capitán (Polydactylis quadrifilis) y la llamativa Carpa Roja (Lutjanus agennes) cogidos en las aguas de Senegal, hace unos años fui a comprobar la pesca en ese país en compañía de dos amigos.

Desde Dakar, recorrimos unos 100 kms. hacia el sur por carretera y barco hasta llegar a los manglares del sistema de ríos Sine-Saloum. Es una zona idílica: agua por todas partes y todo muy verde, pero la triste realidad es que ya no quedan peces.

Sí, cogimos un sinfín de pequeñas rayas y el omnipresente Pez Gato, pero la tan frenética actividad de pesca de las miles de piraguas trabajando día y noche, ha convertido lo que eran las aguas probablemente más ricas del mundo en un desierto biológico.

Después de pasar una jornada agradable pescando a mosca por los manglares más alejados del mar (cogimos varias especies de peces muy voraces) y observar con resignación muchos Abades minúsculos en las piraguas de los pescadores artesanales, decidimos proseguir hacia el norte a Saly, un pueblo turístico cerca de Dakar.

Allí alquilamos un barco y pasamos un día entero pescando sobre un arrecife en unos 40 metros de agua y a 40 millas náuticas de la costa. Incluso a esta distancia, estábamos acompañados por una pequeña flota de piraguas cuyas ocupantes se ocupaban constantemente de las innumerables nasas que estaban esparcidas por la zona.

Sin embargo, según mi información, la pesca del Pez Vela a Curricán y a Mosca sigue siendo excelente durante el verano.

(esta especie salvada, sin duda, por sus costumbres migratorias ya que se aleja de África en invierno!).

Ojalá que las autoridades senegaleses hicieran respetar la tallas mínimas para que volviese la riqueza biológica de antaño a estas aguas. Misión casi imposible en un país tan pobre y con tanta corrupción.

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