JIGGING

Después del Spinning, el Jigging es la modalidad que más ha revolucionado la pesca en las Islas Canarias. Tiene la ventaja de ser más limpio que la pesca convencional con cebo, pero la clave de su éxito esta basada, sobre todo, en su probada efectividad en engañar a los grandes depredadores.

Igual que en la pesca a fondo desde embarcación, con la ayuda del la sonda y el GPS hay que buscar los “puntos calientes” como los arrecifes y los veriles, pues los grandes depredadores suelen merodear por estas estructuras en busca de sus presas.

Después del Spinning, el Jigging es la modalidad que más ha revolucionado la pesca en las Islas Canarias. Tiene la ventaja de ser más limpio que la pesca convencional con cebo, pero la clave de su éxito esta basada, sobre todo, en su probada efectividad en engañar a los grandes depredadores.

Igual que en la pesca a fondo desde embarcación, con la ayuda del la sonda y el GPS hay que buscar los “puntos calientes” como los arrecifes y los veriles, pues los grandes depredadores suelen merodear por estas estructuras en busca de sus presas.

Para el deep-jigging se emplea una caña especializada y un carrete de calidad, relleno de varios cientos de metros de buen trenzado entre 30 y 80 libras, en función las preferencias personales del pescador y el tamaño de sus presas. En el extremo del trenzado, hay que poner varios metros de fluorocarbono de 0.70 a 0.90 mms. como bajo de línea. El cinturón de combate es un accesorio importante si quieres evitar hacerte un piercing en el ombligo con la caña durante la lucha con un pez grande.

Las técnicas de Jigging en Canarias varían muy poco de las empleadas en la península y el resto del mundo. A veces echamos el ancla en una marca, pero con más frecuencia pescamos a la deriva de la siguiente manera: Situamos el barco a cierta distancia corriente arriba de nuestro “punto caliente” y trabajamos los jigs justo encima del fondo, ayudados por la deriva. Los movimientos cortos y rápidos -incluso dejando que el jig bote por el fondo- atraen a las Samas y a los Bocinegros.

Cada cierto tiempo conviene alejar el jig unas decenas de metros del fondo con una acción mucho más rápida para llamar la atención de cualquier Medregal/Serviola que pueda estar al acecho por la zona. Dejamos caer el jig de nuevo al fondo para tentar de nuevo a los espáridos. Repetimos el proceso varias veces y cada cierto tiempo subimos el jig a la superficie con una recogida rápida y errática con la esperanza de coger alguna Sierra/Bonito o Medregal a medias aguas.

Después de varias pasadas por la misma marca sin éxito, conviene cambiar de sitio. Uno de los trofeos más deseados del Jigging en Canarias es, sin duda, el Peto, velocista supremo de las aguas superficiales. Hasta ahora se han conseguido muy pocos ejemplares de esta especie a jigging, ya que suele cortar el bajo de línea con su impresionante dentadura. (Otra vez la eterna dilema del pescador: ¿Pongo un bajo de acero para asegurar la pieza pero sabiendo que van a picar menos?…¿O dejo el bajo como está para tener más picadas, sabiendo que voy a perder algunos peces? Tú decides…).

 

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