PESCA DE LA VIEJA

Más pescadores canarios pescan la Vieja (Sparisoma cretensis) que cualquier otra especie local. El pescador experimentado las coge con cierta facilidad y están consideradas como un verdadero manjar en la cocina canaria.

Las Viejas viven exclusivamente sobre fondos duros cerca de la orilla, donde es muy frecuente ver a bandadas de hasta 40 individuos, comiendo pequeños invertebrados de las rocas. Ya que comen con la vista, es aconsejable pescarlas entre media-mañana y media-tarde en zonas de aguas claras.

El estado de la marea puede ser o no ser importante, dependiendo de la zona de pesca. Las mejores capturas se hacen en verano, durante la época de reproducción.

Tradicionalmente, el pescador de viejas emplea una caña de bambú hecha a mano provista de un trozo de cuerno de cabra en la punta que funciona como indicador de picada. No hay carrete; varios metros de monofilamento se unen por un extremo a la punta del cuerno y, por el otro al aparejo que consta de un plomo pequeño (o unos cuantos perdigones) y un anzuelo grande (especial para la Vieja), con una Jaca (pequeño cangrejo) ensartada como cebo.

La comercialización de la Jaca está prohibida debido a su sobre-explotación, así que cada pescador debe recoger las suyas y lleva encima justo las que va a utilizar en el día. Se capturan en los charcos a marea baja, se hierven y se conservan en sal gorda. Aunque sigue habiendo muchos adeptos a la pesca con cuerno de cabra, hoy en día se pesca más a boya con el siguiente aparejo: caña telescópica bastante fuerte, carrete de bobina fija relleno de monofilamento de 0.50 mms. y flotador corredizo para pescar con 1 ó 2 anzuelos grandes (especiales para la vieja) a una profundidad de aproximadamente 1,5 metros.

Si uno no va a hacer una pesca itinerante, es aconsejable engodar/cebar en un sitio cuidadosamente elegido para atraer y mantener a los peces. Con la marea baja, recoge varias docenas de erizos de mar de los charcos, machácalos y tíralos al agua. (Suelo guardar las bocas de los erizos para carnada) Para un cebado más efectivo, hay que sumergirse en el agua con gafas, tubo y un saco de malla.

Llena el saco de erizos y machácalos en el mismo pesquero con una piedra. Mete unas piedras en el saco para mantenerlo en el pesquero elegido y señala el sitio atando unos metros de monofilamento al saco con un flotador en el otro extremo.

La otra ventaja de meterte en el agua es que te permite observar el pesquero: ¿Hay Viejas? ¿Dónde están y cuál es la profundidad? Las Viejas se muevan siempre pegadas a las rocas, así que hay que ajustar la profundidad del aparejo para que los anzuelos casi rocen el fondo. Una buena señal de estar pescando a la profundidad adecuada es enrocarse de vez en cuando.

Después de lanzar el aparejo al agua, observa el flotador fijamente y trata de mantener la línea recta, recogiendo la línea sobrante. En un abrir y cerrar de ojos la vieja sube, coge el cebo y se baja al fondo, hundiendo el flotador.

En este instante hay que dar un cachete fuerte para que el anzuelo penetre en su dura boca y empezar a recoger sin aflojar. Si cedes línea, bajará al fondo para meterse en una grieta. Si esto ocurre, afloja y espera… en muchos casos vuelve a salir al cabo de unos minutos.

Una vez más, por favor practica la pesca responsable, quedándote con un par de ejemplares y devolviendo los demás. Esta especie soporta mucha presión pesquera, tanto comercial como deportiva.

En la cocina canaria se suele preparar la Vieja sancochándola (hirviéndola) con papas, tomates, pimientos, cebolla y ajo. Se acompaña de mojo verde y un buen vino blanco canario.

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