CONSERVACIÓN

Aunque las matanzas masivas de las ballenas y las focas afortunadamente pertenecen al pasado y los delfines están más protegidos que nunca, ¿que ocurre con los peces? En casi todos los países del mundo actualmente existe una presión pesquera desmedida, mientras la mayoría de los gobiernos desoyen los consejos de los científicos sobre la implementación de medidas de control como la prohibición de ciertos artes muy dañinos y el establecimiento de cuotas realistas y áreas protegidas.

El mejor ejemplo de cómo se acaba con una especie es el Atún Rojo (Patudo en Canarias). Indiscutible Rey del Mediterráneo de antaño, actualmente es víctima de una sobrepesca brutal, mientras que la ICCAT (International Commission for the Conservation of Atlantic Tunas= Comisión Internacional de la Conservación de Atunes del Atlántico), no cumple con su trabajo porque esta comisión se compone principalmente de países que pescan los atunes y todos siguen queriendo su trozo de esta tarta tan lucrativa; hoy en día hay una proliferación de jaulas de engorde por todo el Mediterráneo en las cuales se alimentan a los pequeños atunes salvajes hasta que alcanzan la talla necesario para ser sacrificados.

Para ver el estado lamentable de las poblaciones de este gran pez, no hay más que ojear cualquier revista española de Pesca de Altura. La mayoría de los barcos participantes en los torneos de verano en el Mediterráneo ya no cogen ningún Atún Rojo; de hecho, casi ningún patrón se molesta en ir al Atún, prefiriendo pescar otras especies más abundantes. Sería interesante cuantificar las perdidas que suponen para el sector de la pesca deportiva y comparar esta cantidad con las ganancias de los caciques del Atún Rojo. Si no se toman medidas urgentes, el Atún Rojo del Atlántico acabará como el Bacalao de Canadá y del Mar del Norte, cuyas poblaciones, posiblemente, no se recuperen nunca, incluso con varios años de paro biológico.

¿Y como está la situación en las Islas Canarias? Desdichadamente, igual de crudo. Ya pertenecen al pasado aquellas jornadas con múltiples picadas de los Picudos (Marlínes Azules) y de los grandes Túnidos, Petos y Dorados/Lampugas. ¡Durante un torneo reciente, los 29 barcos participantes sólo consiguieron 2 Marlines en 3 días de pesca! Hay que reconocer que, con el auge de la Captura y Suelta, la gran mayoría de los pescadores deportivos ya están poniendo su grano de arena a la conservación de los peces de pico, pero hay que hacer más.

Todos los torneos canarios de Pesca de Altura deberían ser 100% captura y suelta: nada de premiar el sacrificio de enormes marlínes, puesto que éstos son las grandes hembras reproductoras.

Respecto a la pesca comercial, los barcos canarios, del resto de España y de otros países persiguen a los cardúmenes de Sardina, Caballa y Atún por las islas y frente a las costas africanas durante casi todo el año.

En Canarias proliferan las nasas en todas las islas menos en El Hierro (están prohibidas en el resto de España), muchas de las cuales se pierden por el fondo marino donde siguen matando a los peces durante varios años.

En muchas playas canarias algunos “profesionales”, echan los trasmallos ilegalmente por la noche, barriendo con todo, incluyendo a los juveniles de muchas especies.

Grandes cantidades de Sardina y Caballa se cogen con las redes de cerco en aguas canarias y, consecuentemente, los grandes túnidos se marchan a otros lugares en busca de peces pasto.

Sin duda, una de las medidas más efectivas de conservación es la creación de reservas marinas para potenciar la riqueza piscícola. Por el “efecto reboso”, la densidad de peces aumenta también alrededor de las reservas, beneficiando así a los pescadores comerciales y deportivos. Nueva Zelanda fue uno de los países pioneros en la creación de reservas. Los mismos pescadores neozelandeses, tan contrarios a la creación de la primera reserva marina en su país en 1.975, se dieron cuenta que pescaban más en la zona y, desde entonces, han apoyado la creación de muchas más por toda la costa. Actualmente, este país con una superficie dos veces menor que España, tiene 31 reservas, en comparación con las 10 que hay en España.

De las diez reservas marinas de España, siete están en el Mediterráneo y las tres restantes en Canarias:

1.- Isla Graciosa e Islotes del Norte de Lanzarote (70.700 hectáreas; creada en 1.995)
2.- Una zona sur-occidental de la Isla de la Palma (3.700 hectáreas; creada en 2.001)
3.- La Restinga-Mar de las Calmas en el sur de El Hierro (750 hectáreas; creada en 1.996)

    

En los pocos años desde su instauración, las poblaciones de peces en las reservas y por sus alrededores se han recuperado, sobre todo en El Hierro, quizás por ser la reserva con mayor vigilancia. El gobierno autónomo canario tiene planes de crear más reservas marinas a medio plazo (no hay ninguna en las islas capitalinas de Gran Canaria y Tenerife), aunque con la oposición feroz de muchos pescadores comerciales (e incluso deportivos) que no ven más allá de sus propias narices.

Otra herramienta importante para la conservación de las poblaciones de algunas especies locales sería el establecimiento de tallas máximas además de las ya existentes tallas mínimas. Esta medida favorecería la captura y suelta de las grandes hembras reproductoras. La implementación de la talla máxima para la Lubina Rayada por parte de las autoridades de pesca de los EE.UU. fue el factor clave en la rápida recuperación de esta especie tan emblemática. Sin embargo, los europeos todavía estamos muy por detrás de los americanos y neozelandeses en la conservación de nuestros recursos marinos.

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